domingo, 15 de noviembre de 2009

Mi homenaje a Formentera

... El viento difundió la noticia.
En LA SAVINA, crecían árboles
celosos de su sombra.
Y como si él no tuviera culpa alguna, habló de
aquellos árboles tumbados como si
de un suceso extraordinario se tratara ...
… el viento al pasar por SANT FRANCESC,
susurró a oidos de un sabio y retorcido olivo que
aquellos árboles no gustaban ofrecer su
sombra y por eso crecían tumbados sobre ella.
El olivo no dijo nada y se retorció un poco más...
...Una higuera en SANT FERRÁN escuchó
el cuento de los árboles celosos de su sombra
y pensó: ¡Qué salvajes esos árboles!
Porque ella tan civilizada, ponía todo su empeño
en ofrecer precisamente una sombra
cuanto más generosa mejor...
...también en ES PUJOLS unas barcas fueron informadas
sobre los árboles celosos y pensaron que debía tratarse de
Savinas.
Pero ellas sabían que por quedarse su sombra, las Savinas no son
árboles egoístas, pues los varaderos hechos con sus troncos
cortados dan buena sombra y las mantienen resguardadas...
… por fin el viento subió a LA MOLA contando la historia
de los árboles rastreros. Un fuerte pino bien erguido pensó:
“Si no fuera por los valientes árboles de primera línea que sujetan
a este despreocupado viento, nosotros nunca hubiéramos podido
formar un bosque...
El viento ajeno a los comentarios siguió su rumbo
entrando en mar abierto...